Festival Internacional Doqumenta 2020

FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DOCUMENTAL “Doqumenta 2020”

Por: Redacción de Las del Aquelarre Feminista

DOQUMENTA 2020 es un festival internacional de cine documental con sede en la ciudad de Querétaro (Querétaro, México) que lleva 8 años mostrando cine documental con el propósito de estimular el pensamiento crítico y la reflexión. En esta edición DOQUMENTA 2020 llega a la plataforma digital del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), FILMINLATINO, que se podrá visitar en todo el país del 13 al 22 de agosto.

Para DOQUMENTA 2020 el cine documental nos acerca a relatos personales, denuncias sociales, causas ambientales, entre incontables experiencias humanas. Hace visibles muchas historias que merecen contarse y encontrar audiencias que se interesen y comprometan con ellas.


Busca abrir más espacios de formación y exhibición documental para apoyar su producción, así como para ampliar el interés en este género cinematográfico, ideal para fomentar la conversación en torno a los temas más relevantes de la actualidad.


Es por ello que la exhibición del cine documental no tiene por qué detenerse sin importar su formato: nuestra voz debe encontrar su propia forma de llegar. La octava edición de DOQUMENTA 2020 cuenta con 47 títulos de 14 países que serán presentados como parte de sus Selecciones Oficiales de largo y cortometraje nacional e internacional, divididas en siete ejes temáticos:

Ecos de la ausencia, programa sobre la violencia en México; De la tinta a la voz, documentales sobre el ejercicio periodístico; Armonías en la pantalla, un programa para toda la familia; Desplazamiento del silencio, sobre cómo habitamos y transformamos los espacios; Cantos de rebeldía, una selección de películas con perspectiva de género dirigidas por mujeres; Sonidos de la diversidad, programa sobre diversidad sexual; nuevas frecuencias, programa sobre las tendencias innovadoras actuales en narrativas de no ficción; así como sus selecciones de competencia Universitario y Queretano, que buscan impulsar nuevas voces y difundir el trabajo de realizadores queretanos.

Además, sólo para Querétaro, esta edición 2020 contará con una experiencia astronómica a través del programa culinario Docs&Tonic, en su versión para llevar; una experiencia de autocinema con el programa; y con el nacimiento de una nueva opción de realidad virtual llamada VR para llevar, en la que se podrán ver documentales 360° desde casa.

En su compromiso por llevar la reflexión más allá de las pantallas, DOQUMENTA 2020, a través de sus redes sociales, llevará a cabo siete conversatorios con invitados especiales que dialogarán sobre la violencia y las desapariciones forzadas en México, en colaboración con Zona Docs; los retos actuales del periodismo en el país, en colaboración con Artículo 19; la defensa del territorio, desde lo urbano a lo rural, en colaboración con el Instituto Intercultural Ñöñho; una exploración sobre los espacios de empoderamiento femenino alternos, así como la situación de la violencia doméstica durante el confinamiento en colaboración con Malvestida; las expresiones y derechos de lo queer y lo trans, en colaboración con Cinema Queer y la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ); y las nuevas tendencias del cine de no-ficción, también en colaboración con UAQ, entre otras actividades como masterclasses que se darán a conocer próximamente.

DOQUMENTA 2020 es posible gracias a la organización civil sin fines de lucro Documental en Querétaro A.C., fundada por Cristina Bringas y Charo Jiménez en 2012, y a FILMINLATINO.
Consulta el programa completo en: doqumenta.org

Les compartimos la entrevista para medios vía Youtube esperamos la disfruten.

El día martes 18 de agosto en punto de las 20:00 hotas, dará inicio el Conversatorio Nuestros espacios, Nuestras luchas, en relación a Retiro, documental entre tres generaciones de mujeres que luchan por reafirmar su independencia en una sociedad paternalista es lo que nos expone la íntima mirada de Daniela Alatorre en su documental Retiro (2019) más datos del Conversatorio: participaran: Maricruz Ocampo, activista y abogada feminista, Anel Bobadilla, activista feminista, Nicte-Há Tovar, integrante de Las del Aquelarre Feminista, Gabriela Jauregui, escritora y modera María José Evia Hierro editora de Malvestida.

¡No se lo pierdan!

¿Por qué soy feminista radical?

Por: Izchel de la Ciudad de México

Mi respuesta a la pregunta :

Para buscar contestar esta compleja pregunta me toca iniciar este texto diciendo que durante muchos años de mi vida sin saberlo fui o me identificaba con las ideas de una feminista liberal; la primera causa era que no contaba con información amplia y no había leído todavía teoría feminista de manera amplia, simplemente me consideraba una feminista por creer que las mujeres merecíamos una vida más digna y justa y ese fue mi primer acercamiento al feminismo.  

No sabía que había varias corrientes dentro del feminismo y no conocía definitivamente el feminismo radical, mi referente de entrada al movimiento fue mi madre que se educó en la corriente de Martha Lamas y afines, por que fue lo que aprendió en la UNAM cuando estudió su especialidad en sexo, genero y sexualidad allá por los finales de los noventas, y esta era la corriente que había permeado la academia mexicana, fue mi mamá la primera en decirme lo que era un legrado y porqué había que luchar por su legalización en el entonces Distrito Federal, fue la primera en contarme que era una persona transgénero y transexual y como había que dirigirse correctamente a las personas que no se identificaban con el sexo con el que nacieron. Así por más de diez años de mi vida yo nunca puse en duda estos principios y los asumí como si fueran el estándar feminista. 

También creía en la regulación, y creía en la regulación porque pensaba que era la única forma de humanizar y proteger a todas las mujeres explotadas sexualmente. Recuerdo también en mi adolescencia mirar todas las noches con mis padres Sex and the City y que les parecía muy de vanguardia la liberación sexual de las mujeres de New York. Sentarme con mi padre a ver documentales del regulacionismo en Europa y escucharlo decir que era una desgracia que en México fuéramos tan mochos como para no tener maravillosos burdeles para que hombres discapacitados disfrutaran de su sexualidad. Como muchas soy hija del nacho progre noventero de izquierda que escuchaba caifanes y creía que el porno y la prostitución eran parte de la libertad sexual.  

¿Por qué les cuento mi proceso tan intimo y personal de vida y  feminista? Porque creo que  detalles menos, detalles más, este es el proceso de miles  de mujeres que hoy en el feminismo radical encontramos el único lugar teórico, político, colectivo y organizacional capaz de continuar dando una batalla frontal al patriarcado, el patriarcado con su rebranding, el patriarcado con brillantina arcoíris, el patriarcado que proclama la explotación de nuestros cuerpos para procurar el derecho de alguien más, el patriarcado que regresa para decirnos que seamos incubadoras esta vez por solidaridad, que seamos aliadas de hombres que sufren más que nosotras y que nos merecemos la amenaza de muerte por incorrectas. 

Mi proceso que es el de muchas, es el proceso de abandonar las creencias de las y los liberales sexuales para incluirte en la única corriente teórica que te permite reivindicarte afuera de ser un objeto y una mercancía, así como ponerte primero como sujeta política.  

Volviendo a la narrativa, para mí el momento explosión, de completa ruptura con el liberalismo sexual, fue un artículo autobiográfico de una víctima de trata en Europa, que destrozo completamente mis ideas de regulacionismo, yo me entere, me enamore, y me transforme de teoría radical por el abolicionismo, fue la empatía que siempre he sentido por las mujeres en situación de prostitución, al darme cuenta que en estos supuestos países de avanzadas las mujeres eran victimas de trata y sometidas a torturas sexuales, y que la sociedad lo miraba como una diversión más a la que se tenía derecho por parte de los hombres. En el momento en que me di cuenta que la regulación de la explotación sexual no era en ningún lugar del mundo un camino para que las mujeres pobres pudieran vivir una vida más digna y que este precepto de trabajo sexual que me habían vendido durante años no existía más que en la mente de personas privilegiadas, inicie un viaje de acercarme a las mujeres y a la historia de las mujeres que luchan contra la trata y que son abolicionistas y que se consideran radicales incluso sin que ellas se auto etiqueten. Luchadoras mexicanas y latinoamericanas a quienes considero mis ejemplos y referentes por su trayectoria de vida.  

Gracias a esta causa pude conocer la teoría feminista de la ola que se consideró posteriormente como radical, que en mis palabras es el feminismo revolucionario, es el feminismo que teóricamente si proporciona las herramientas políticas para cambiar la realidad de manera colectiva y aborda la lucha de clases.  

Durante este proceso de cuestionamientos, el último al que me aproxime a desafiar fue la identidad de género, porque como antes establecí yo crecí siendo creyente de la misma, mi padre me sentó a ver “Mi vida en rosa” a los nueve años de edad y desde ahí hasta mi vida adulta jamás puse en discusión que había niñas y niños que nacían en cuerpos equivocados. 

La primera vez que un persona me dijo transfóbica me dolió, y me dolió en mi pasado porque no podía entender como por opinar que no creía justa la competencia deportiva con mujeres trans se me acusara de odiar a un sector de la población que crecí amando. Pensé dentro de mí,  yo no odio a las personas trans pero no puedo callarme cuando algo es injusto para nosotras. 

Hoy en día ya no me duele la etiqueta de TERF, desde mi punto de vista, el movimiento del cual viene a mí no me representa y tal vez nunca me representó desde que nací, ni defiende mis derechos, ni defiende mis espacios, me niego a ser borrada como mujer, me niego a ser silenciada, me niego a ser amenazada y cancelada por opinar de temas que en todo el mundo hoy se están discutiendo, porque las leyes de identidad de género han traído consecuencias directas para las mujeres pobres y racializadas, como ha sucedido en Canadá, y me niego rotundamente a que nos llamen privilegiadas.  

“Me niego abandonar a mis verdaderas aliadas por miedo a ser etiquetada o marcada, me siento llamada a alzar la voz por las infancias que en nombre del liberalismo sexual, crecen llenas de estereotipos y sexualización”.

Mi viaje no ha terminado va iniciando y mi lucha que se une a la de las mujeres del mundo que siguen viviendo sin dignidad y sin justicia oprimidas por un sistema patriarcal al que el liberalismo sexual solamente ha logrado actualizar, quiero cerrar con un mensaje para las mujeres que se hacen llamar feministas liberales, te abrazo y tu no eres mi enemiga, te respeto, yo también vengo de ahí y si hay conceptos en los que nos podemos encontrar en coincidencia. Sé que las ideas tienen un origen, un tiempo y un contexto histórico, espero que algún día te pueda recibir de este lado, y espero con todo mi corazón ser parte del  proceso que hoy estás gestando.  

En México, el control de la pandemia por COVID-19 lo sostienen las mujeres

Por Adriana Lecona

Actualmente el mundo atraviesa por una grave crisis de salud a raíz del contagio exponencial del nuevo coronavirus COVID-19, crisis que ha develado las profundas desigualdades sociales y las nefastas consecuencias mundiales generadas por el sistema de producción capitalista en su fase mas cruda la neoliberal, evidenciando no solo el desmantelamiento de los servicios básicos de protección y bienestar social a cargo de los gobiernos, sino las profundas desigualdades de género que prevalecen principalmente en la asignación de roles tradicionales, que se reflejan en la diferenciación del impacto y las consecuencias de la pandemia para hombres y para mujeres.

En México las mujeres se encuentran en la primera línea de atención y cuidados tanto del sistema de salud público al constituir el 70 por ciento del personal médico y de enfermería, como en las tareas de cuidados y reproducción en el espacio doméstico, rol de género al que han sido asignadas históricamente. A esta situación sumamos el autoconfinamiento como medida de distanciamiento social carácter nacional para controlar la epidemia, situación que en los casos de violencia familiar obliga a las mujeres y las niñas a permanecer encerradas la mayor parte del día con sus agresores, sin que se vislumbre una estrategia de acción de gobierno contundente tendiente a prevenir la violencia contra las mujeres y las niñas en cautiverio

De acuerdo a la información publicada por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNP) durante el año 2019 en México se registraron 980 casos de feminicidio y 2 mil 818 homicidios dolosos contra mujeres, y para el periodo enero a marzo de 2020 reporta 240 casos de feminicidio y 720 homicidios dolosos contra mujeres.

Llama la atención que el pasado viernes 24 de abril, el Secretario de Seguridad Ciudadana del gobierno de México, Alfonso Durazo, tomando como indicador de la disminución de la violencia contra las mujeres el delito de feminicidio, informó a la sociedad sobre una reducción del 15.22 por ciento en ese delito durante el mes de marzo respecto a febrero del 2020, pasando de 91 casos en febrero a 76 feminicidios en marzo,  registrando una disminución de 15 casos. Sin embargo el Secretario omite mencionar el incremento del 15.98 por ciento en el delito de homicidio doloso contra mujeres que pasó de 219 a 254 casos, 35 casos más registrados durante marzo respecto a febrero de 2020, dato relevante a la luz de la evidencia respecto a la incapacidad de ciertas autoridades para tipificar los homicidios contra mujeres como delitos de género, algunos de los cuales incluso se han llegado a clasificar como suicidios. 

Aunado a ello, el reporte refleja que durante el mismo periodo hubo un incremento considerable en las llamadas telefónicas relacionadas con eventos de violencia contra las mujeres al número de emergencias 911, siendo 19 mil 183 en enero, 21 mil 727 en febrero y 26 mil 171 durante el mes de marzo, mostrando un considerable incremento de 4 mil 444 llamadas durante el primer mes de las medidas de confinamiento domiciliario derivado de la epidemia de COVID-19

Durante el transcurso de la epidemia, se han hecho escuchar voces de organizaciones de la sociedad civil, colectivas feministas, académicas, investigadoras, e integrantes del movimiento amplio de mujeres, advertir sobre los riesgos del aumento en los casos de violencia familiar contra las mujeres y las niñas, derivada del encierro en entornos adversos y violentos en los que se encuentran permanentemente conviviendo con sus agresores, sumado a la frustración y enojo que la crisis económica trae consigo. Ante tales advertencias,  se ha obtenido una frágil respuesta reactiva por parte de las autoridades responsables de la prevención y atención de la violencia contra las mujeres a nivel federal, en algunos casos llamando a los hombres a colaborar en las actividades del trabajo doméstico y de cuidados, y en otros refiriendo al número telefónico de emergencias 911, sin que se cuente con la garantía de que el personal de atención de emergencias tanto telefónico como policial se encuentre capacitado en materia de atención a la violencia contra las mujeres. 

Ante el panorama de la pandemia COVID-19, es notable la fuerte articulación y coordinación a nivel nacional e internacional que ha logrado establecer la autoridad sanitaria en unas pocas semanas para enfrentar e intentar controlar la epidemia de COVID-19 en México, situación que contrasta tristemente con la ausencia de una estrategia concreta, específica, coordinada y visible por parte de las autoridades nacionales responsables de la prevención y atención de la violencia contra las mujeres en contextos de confinamiento necesario para implementar un mecanismo similar de información y protección ante “la otra pandemia” que desde hace décadas lastima a México y que es la violencia contra las mujeres.

Deseariamos que un problema público que aqueja a la mitad de la población de México mereciera la importancia y urgente atención para establecer mecanismos gubernamentales de articulación y actuación serios para la prevención, atención, sanción y erradicación de la violencia contra las mujeres, sin que se romantice a la familia como una institución donde se brinda protección y seguridad social a sus integrantes, cuando en la realidad el peso del trabajo doméstico y las tareas de cuidados recaen sobre las mujeres y las niñas, y donde en muchos casos la familia es precisamente la institución más violenta de la sociedad. 

Aunque cada mañana y cada tarde vemos y escuchamos con atención a funcionarios que nos informan sobre el avance de la epidemia y el éxito en las medidas sanitarias para contener el virus COVID-19, sin datos desagregados por sexo, sin mujeres en la toma de decisiones sobre el manejo de la pandemia, y sin una clara direccionalidad de programas sociales específicos para mujeres, lo cierto es que en México el control de la epidemia sin duda lo están sosteniendo las mujeres, con su trabajo remunerado esencial y además con el trabajo no remunerado que debiera ser reconocido también como esencial que es el trabajo doméstico y de cuidados de las mujeres.

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Película Primas de la cineasta Laura Bari / Foto: captura de pantalla

Llega a México la película “Primas” de la cineasta Laura Bari

La película Primas de la cineasta argentina Laura Bari quien reside actualmente en Montreal, busca visibilizar las violencias que enfrentan las mujeres y su capacidad de resiliencia para sanar su heridas.

Esta obra de Laura Bari forma parte de la 6a. edición de la Muestra de Cine de Québec en México que se lleva a cabo del 20 de febrero al 1 de marzo.

Primas es un retrato evocador de dos primas adolescentes argentinas, Rocío y Aldana, que tras sufrir atroces actos de violencia que interrumpieron sus infancias, logran liberarse de los ahogos del pasado.

En sus viajes por Argentina y Montreal, las niñas alcanzan la madurez teniendo experiencias reveladoras en sus vidas cotidianas; aprendiendo danza, mimo, teatro, circo y artes visuales. Rocío y Aldana expresan a través de sus cuerpos, lo que solo el imaginario respectivo, sus perspectivas singulares y esa inquebrantable capacidad de resiliencia pueden revelar.

En este sentido, Primas se proyecta en presencia de Laura Bari el viernes 22 de febrero en la Cineteca Nacional en el marco de la Muestra de Cine de Québec en México, posteriormente el 25 de febrero a las 19:00 horas dará una conferencia magistral en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC). La entrada es libre. En este encuentro con esta admirable realizadora con motivo de la proyección de su filme, conoceremos su perspectiva acerca de la función del arte en el autodescubrimiento y la capacidad del cine para tejer narrativas que atraviesan la verdad.

  • El dato: La película Primas narra la historia de las propias sobrinas de la directora Laura Bari y dicho filme también ha sido presentado en los festivales de Mar de Plata, Montreal y Zurich.
Foto: Laura Bari / cineasta argentina

Destacamos que la cineasta argentina autodidacta Laura Bari, encantada por la singularidad y la diferencia, eligió el cine como forma motriz para fusionar las artes, la cultura, la educación y la salud mental.

Antoine (2009), su primer largometraje, es sobre la vida imaginaria de un niño ciego. Se presentó exitosamente en unos 30 festivales de todo el mundo, ganando 15 premios.

Su segunda película, Ariel (2013), trata de un hombre que reconstruye su identidad después de un terrible accidente.

Primas (2017) completa la trilogía, revelando una vez más el poder de la imaginación a través del enfoque artístico y singular de la directora, que empuja los límites entre lo real y lo irreal, lo visible y lo invisible.

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La indignación social y la furia del movimiento feminista ante la crisis de violencia feminicida en México

La indignación social y la furia del movimiento feminista ante la crisis de violencia feminicida en México

Por Adriana Lecona

La indignación social y la furia del movimiento feminista ante la crisis de violencia de género y feminicida que lacera a nuestro país, encontró en el atroz feminicidio de Ingrid Escamilla el motivo para regresar a la protesta callejera exigiendo a las autoridades acciones contundentes e inmediatas para la prevención efectiva y la erradicación del feminicidio en México, contra los excesos de los medios de comunicación y contra la impunidad galopante del poder judicial.

La extrema violencia del feminicidio de Ingrid Escamilla, la filtración de información confidencial por parte de las autoridades respondientes, y el manejo mediático tanto de las imágenes de su feminicidio como del feminicida por parte de medios de comunicación insensibles y sin la menor ética periodística como las fotografías publicadas en la primera plana del  el diario “La Prensa”, fueron el detonante de la digna rabia feminista que salió a tomar las calles el pasado viernes 14 de febrero para expresar su hartazgo de manera inversamente proporcional al dolor y al nivel de violencia simbólica, directa y expresiva que recibimos las mujeres todos los días, en todos los espacios, todo el tiempo. No hay un solo lugar ni un solo momento en el que las mujeres y las niñas estemos seguras y libres de violencia.

El estigma social sobre la rebelión feminista se explica a partir de la  tradición sociocultural patriarcal impregnada en el imaginario colectivo y reproducido por los aparatos ideológicos del Estado, de que las mujeres “calladitas nos vemos mas bonitas”, de la ruptura de la asignación y asimilación patriarcal de roles y estereotipos sobre lo femenino que se expresan en la ocupación  por las mujeres del espacio público asignado socialmente a los hombres y las formas no convencionales y “poco femeninas” para una realizar una “protesta de mujeres”, en la que se prioriza el cuestionamiento a las pintas en las paredes o monumentos y se olvida el motivo de la protesta #NosEstanMatando

Las expresiones de enojo, rabia, furia y frustración del movimiento feminista encuentran sólidos argumentos; sin duda las demandas feministas son legítimas a la luz de los altos niveles de impunidad judicial y tolerancia social que prevalecen ante el aumento de la violencia feminicida, que expresan el profundo desprecio que tiene esta sociedad hacia la vida de las mujeres; la insensibilidad gubernamental para escuchar asertivamente el dolor de las mujeres en vez de minimizarlo o tratar de acallarlo; y la ilimitada libertad de los medios de comunicación amparados en la “libertad de expresión” para producir y reproducir la violencia contra las mujeres como un espectáculo para vender ejemplares, acumular tráfico o captar mas raiting, en suma para lucrar con la tragedia nacional feminicida.

Por otro lado, actualmente en México nos encontramos en un contexto político de cambios y transformaciones incuestionables de un régimen de corrupción y privilegios con mas de 90 años de instauración de oligarquías, en el cual desde los presidentes y los titulares de las instituciones de seguridad y procuración de justicia hasta las policías municipales se convirtieron en los líderes de los cárteles del crimen organizado del Estado y en protectores del influyentismo y el compadrazgo que tienen a México sumido en la crisis de institucionalidad, de derechos humanos y de valores éticos en la que se encuentra actualmente. Ante este panorama de transformación del régimen político,  el nivel de exigencia social al “nuevo régimen” es muy alto, en comparación con la capacidad y velocidad de trasformación de las leyes, prácticas y cultura política instaladas en las instituciones e impregnada en la misma sociedad. Aunado a ello, los diferentes frentes abiertos para obstaculizar la transformación de México por quienes en su momento se vieron beneficiados del sistema de corrupción y privilegios, me llevan a pensar en la posibilidad de incursión de la “aritmética contrarrevolucionaria” al interior de un movimiento legítimo que busca igualdad y justicia, y que podría estar siendo utilizado para fragmentarse a sí mismo, obstaculizar el avance de su agenda a través de la estigmatización social y para abrirle un frente más al proceso de transformación sociopolítico de México.

México requiere de una transformación integral o no habrá transformación posible, urge una reforma al sistema judicial, núcleo del pacto patriarcal en donde tanto jueces como magistrados  liberan agresores y feminicidas bajo argumentos inverosímiles, y que realizan sus sentencias sin conocimientos sobre derechos de las mujeres y mucho menos de perspectiva de género; urge profesionalizar policías preventivos tanto en perspectiva de género como en la adecuada detención de presuntos agresores y feminicidas y en la aplicación de un protocolo de actuación para la prevención de la violencia de género contra las mujeres, a los policías de investigación y ministerios públicos y demás operadores del sistema  de administración y procuración de justicia de las Fiscalías Federal y Estatales, que no son capaces de realizar e integrar correctamente las diligencias para la integración de los expedientes o carpetas de investigación desde la perspectiva de género.

Se requiere profesionalización policial, una reforma de las Fiscalías, la homologación del tipo penal de feminicidio a nivel nacional, que el gobierno implemente políticas de prevención efectiva desde la educación en la igualdad, difundiendo en la comunidad la igualdad de género y los derechos humanos de las mujeres y las niñas fomentando la construcción de comunidad, políticas inmediatas de búsqueda y localización de mujeres y niñas desaparecidas, y de prevención para evitar que éstas sucedan,  investigar, detener y erradicar las redes de explotación, prostitución y trata de mujeres y niñas, una reforma a ese gran elefante blanco que es la CONAVIM, entre otras muchas medidas que señalan las sentencias internacionales como la de Campo Algodonero, pero inicialmente validar el dolor de las mujeres, dialogar con empatía y encontrar una respuesta más sensible y más cercana a las mujeres para proponer soluciones en común sería un buen comienzo.

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