¿Por qué soy feminista radical?

Por: Izchel de la Ciudad de México

Mi respuesta a la pregunta :

Para buscar contestar esta compleja pregunta me toca iniciar este texto diciendo que durante muchos años de mi vida sin saberlo fui o me identificaba con las ideas de una feminista liberal; la primera causa era que no contaba con información amplia y no había leído todavía teoría feminista de manera amplia, simplemente me consideraba una feminista por creer que las mujeres merecíamos una vida más digna y justa y ese fue mi primer acercamiento al feminismo.  

No sabía que había varias corrientes dentro del feminismo y no conocía definitivamente el feminismo radical, mi referente de entrada al movimiento fue mi madre que se educó en la corriente de Martha Lamas y afines, por que fue lo que aprendió en la UNAM cuando estudió su especialidad en sexo, genero y sexualidad allá por los finales de los noventas, y esta era la corriente que había permeado la academia mexicana, fue mi mamá la primera en decirme lo que era un legrado y porqué había que luchar por su legalización en el entonces Distrito Federal, fue la primera en contarme que era una persona transgénero y transexual y como había que dirigirse correctamente a las personas que no se identificaban con el sexo con el que nacieron. Así por más de diez años de mi vida yo nunca puse en duda estos principios y los asumí como si fueran el estándar feminista. 

También creía en la regulación, y creía en la regulación porque pensaba que era la única forma de humanizar y proteger a todas las mujeres explotadas sexualmente. Recuerdo también en mi adolescencia mirar todas las noches con mis padres Sex and the City y que les parecía muy de vanguardia la liberación sexual de las mujeres de New York. Sentarme con mi padre a ver documentales del regulacionismo en Europa y escucharlo decir que era una desgracia que en México fuéramos tan mochos como para no tener maravillosos burdeles para que hombres discapacitados disfrutaran de su sexualidad. Como muchas soy hija del nacho progre noventero de izquierda que escuchaba caifanes y creía que el porno y la prostitución eran parte de la libertad sexual.  

¿Por qué les cuento mi proceso tan intimo y personal de vida y  feminista? Porque creo que  detalles menos, detalles más, este es el proceso de miles  de mujeres que hoy en el feminismo radical encontramos el único lugar teórico, político, colectivo y organizacional capaz de continuar dando una batalla frontal al patriarcado, el patriarcado con su rebranding, el patriarcado con brillantina arcoíris, el patriarcado que proclama la explotación de nuestros cuerpos para procurar el derecho de alguien más, el patriarcado que regresa para decirnos que seamos incubadoras esta vez por solidaridad, que seamos aliadas de hombres que sufren más que nosotras y que nos merecemos la amenaza de muerte por incorrectas. 

Mi proceso que es el de muchas, es el proceso de abandonar las creencias de las y los liberales sexuales para incluirte en la única corriente teórica que te permite reivindicarte afuera de ser un objeto y una mercancía, así como ponerte primero como sujeta política.  

Volviendo a la narrativa, para mí el momento explosión, de completa ruptura con el liberalismo sexual, fue un artículo autobiográfico de una víctima de trata en Europa, que destrozo completamente mis ideas de regulacionismo, yo me entere, me enamore, y me transforme de teoría radical por el abolicionismo, fue la empatía que siempre he sentido por las mujeres en situación de prostitución, al darme cuenta que en estos supuestos países de avanzadas las mujeres eran victimas de trata y sometidas a torturas sexuales, y que la sociedad lo miraba como una diversión más a la que se tenía derecho por parte de los hombres. En el momento en que me di cuenta que la regulación de la explotación sexual no era en ningún lugar del mundo un camino para que las mujeres pobres pudieran vivir una vida más digna y que este precepto de trabajo sexual que me habían vendido durante años no existía más que en la mente de personas privilegiadas, inicie un viaje de acercarme a las mujeres y a la historia de las mujeres que luchan contra la trata y que son abolicionistas y que se consideran radicales incluso sin que ellas se auto etiqueten. Luchadoras mexicanas y latinoamericanas a quienes considero mis ejemplos y referentes por su trayectoria de vida.  

Gracias a esta causa pude conocer la teoría feminista de la ola que se consideró posteriormente como radical, que en mis palabras es el feminismo revolucionario, es el feminismo que teóricamente si proporciona las herramientas políticas para cambiar la realidad de manera colectiva y aborda la lucha de clases.  

Durante este proceso de cuestionamientos, el último al que me aproxime a desafiar fue la identidad de género, porque como antes establecí yo crecí siendo creyente de la misma, mi padre me sentó a ver “Mi vida en rosa” a los nueve años de edad y desde ahí hasta mi vida adulta jamás puse en discusión que había niñas y niños que nacían en cuerpos equivocados. 

La primera vez que un persona me dijo transfóbica me dolió, y me dolió en mi pasado porque no podía entender como por opinar que no creía justa la competencia deportiva con mujeres trans se me acusara de odiar a un sector de la población que crecí amando. Pensé dentro de mí,  yo no odio a las personas trans pero no puedo callarme cuando algo es injusto para nosotras. 

Hoy en día ya no me duele la etiqueta de TERF, desde mi punto de vista, el movimiento del cual viene a mí no me representa y tal vez nunca me representó desde que nací, ni defiende mis derechos, ni defiende mis espacios, me niego a ser borrada como mujer, me niego a ser silenciada, me niego a ser amenazada y cancelada por opinar de temas que en todo el mundo hoy se están discutiendo, porque las leyes de identidad de género han traído consecuencias directas para las mujeres pobres y racializadas, como ha sucedido en Canadá, y me niego rotundamente a que nos llamen privilegiadas.  

“Me niego abandonar a mis verdaderas aliadas por miedo a ser etiquetada o marcada, me siento llamada a alzar la voz por las infancias que en nombre del liberalismo sexual, crecen llenas de estereotipos y sexualización”.

Mi viaje no ha terminado va iniciando y mi lucha que se une a la de las mujeres del mundo que siguen viviendo sin dignidad y sin justicia oprimidas por un sistema patriarcal al que el liberalismo sexual solamente ha logrado actualizar, quiero cerrar con un mensaje para las mujeres que se hacen llamar feministas liberales, te abrazo y tu no eres mi enemiga, te respeto, yo también vengo de ahí y si hay conceptos en los que nos podemos encontrar en coincidencia. Sé que las ideas tienen un origen, un tiempo y un contexto histórico, espero que algún día te pueda recibir de este lado, y espero con todo mi corazón ser parte del  proceso que hoy estás gestando.  

FilminLatino de IMCINE y Las del Aquelarre te ofrecen cine feminista en línea

La colectiva Las del Aquelarre Feministas se suman a la plataforma digital FilminLatino del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), en colaboración con la Secretaría de Cultura, que tiene disponibles diversos títulos con narrativas con perspectiva de género entre sus más de mil 600 títulos con lo mejor de la cinematografía nacional e internacional para verse en línea.

El objetivo es que las personas interesadas en ver documentales, cortometrajes o largometrajes donde se proyecten historias con distintas narrativas, ya sea con enfoque feminista, perspectiva de género o derechos humanos, puedan acceder a estos mensajes cinematográficos de manera gratuita.

  • El dato: Dicha plataforma surgió en 2015 con el objetivo de ofrecer una manera diferente de disfrutar del séptimo arte en México. Actualmente se ha posicionado como una de las plataformas OTT (Over The Top, por sus siglas en inglés) mejor aceptadas en el país.

La gran variedad de producciones en el catálogo abarcan casi todas las etapas y géneros de la cinematografía llevados a ficciones, documentales, clásicos, cortometrajes, series y películas para niñas y niños.

FilminLatino es una de las primeras plataformas en realizar estrenos simultáneos con salas de cine; cuenta con una gran diversidad de temas, directoras y países que integran su catálogo; además cuenta con una sección gratuita patrocinada por IMCINE que hace muy accesible la experiencia de ver películas desde casa.

La atractiva cantidad de secciones vuelve más cercana la práctica de encontrar recomendaciones cinematográficas debido a que se aleja del modelo algorítmico para ofrecer curadurías dirigidas a todos los públicos basándose en los intereses, aficiones y  preferencias de las y los espectadores, como en lo más novedoso del ambiente cinematográfico como muestras, festivales o ciclos. Sumado a lo anterior, invita al diálogo directo con las películas a través de un blog construido con textos especializados sobre lo más actual del séptimo arte y destaca la importancia de obras clásicas de todo el mundo.

En la plataforma existen diferentes modalidades para poder adentrarse al vasto contenido: la primera es a través de la sección gratuita que requiere un registro muy simple, sin necesidad de ingresar datos bancarios, para poder ver cine de manera legal y sin costo; la segunda es la suscripción mensual o semestral que permite el acceso a la mayor parte de las películas que conforman el catálogo; la tercera es la renta individual de películas y series.

FilminLatino se puede disfrutar a través de una computadora desde el sitio web www.filminlatino.mx, así como en dispositivos móviles, tablets y Smart TV a través de la aplicación compatible con iOS y dispositivos Android. Estos a su vez son compatibles con Apple TV y Chromecast.

Con información de filmlatinomx

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La indignación social y la furia del movimiento feminista ante la crisis de violencia feminicida en México

La indignación social y la furia del movimiento feminista ante la crisis de violencia feminicida en México

Por Adriana Lecona

La indignación social y la furia del movimiento feminista ante la crisis de violencia de género y feminicida que lacera a nuestro país, encontró en el atroz feminicidio de Ingrid Escamilla el motivo para regresar a la protesta callejera exigiendo a las autoridades acciones contundentes e inmediatas para la prevención efectiva y la erradicación del feminicidio en México, contra los excesos de los medios de comunicación y contra la impunidad galopante del poder judicial.

La extrema violencia del feminicidio de Ingrid Escamilla, la filtración de información confidencial por parte de las autoridades respondientes, y el manejo mediático tanto de las imágenes de su feminicidio como del feminicida por parte de medios de comunicación insensibles y sin la menor ética periodística como las fotografías publicadas en la primera plana del  el diario “La Prensa”, fueron el detonante de la digna rabia feminista que salió a tomar las calles el pasado viernes 14 de febrero para expresar su hartazgo de manera inversamente proporcional al dolor y al nivel de violencia simbólica, directa y expresiva que recibimos las mujeres todos los días, en todos los espacios, todo el tiempo. No hay un solo lugar ni un solo momento en el que las mujeres y las niñas estemos seguras y libres de violencia.

El estigma social sobre la rebelión feminista se explica a partir de la  tradición sociocultural patriarcal impregnada en el imaginario colectivo y reproducido por los aparatos ideológicos del Estado, de que las mujeres “calladitas nos vemos mas bonitas”, de la ruptura de la asignación y asimilación patriarcal de roles y estereotipos sobre lo femenino que se expresan en la ocupación  por las mujeres del espacio público asignado socialmente a los hombres y las formas no convencionales y “poco femeninas” para una realizar una “protesta de mujeres”, en la que se prioriza el cuestionamiento a las pintas en las paredes o monumentos y se olvida el motivo de la protesta #NosEstanMatando

Las expresiones de enojo, rabia, furia y frustración del movimiento feminista encuentran sólidos argumentos; sin duda las demandas feministas son legítimas a la luz de los altos niveles de impunidad judicial y tolerancia social que prevalecen ante el aumento de la violencia feminicida, que expresan el profundo desprecio que tiene esta sociedad hacia la vida de las mujeres; la insensibilidad gubernamental para escuchar asertivamente el dolor de las mujeres en vez de minimizarlo o tratar de acallarlo; y la ilimitada libertad de los medios de comunicación amparados en la “libertad de expresión” para producir y reproducir la violencia contra las mujeres como un espectáculo para vender ejemplares, acumular tráfico o captar mas raiting, en suma para lucrar con la tragedia nacional feminicida.

Por otro lado, actualmente en México nos encontramos en un contexto político de cambios y transformaciones incuestionables de un régimen de corrupción y privilegios con mas de 90 años de instauración de oligarquías, en el cual desde los presidentes y los titulares de las instituciones de seguridad y procuración de justicia hasta las policías municipales se convirtieron en los líderes de los cárteles del crimen organizado del Estado y en protectores del influyentismo y el compadrazgo que tienen a México sumido en la crisis de institucionalidad, de derechos humanos y de valores éticos en la que se encuentra actualmente. Ante este panorama de transformación del régimen político,  el nivel de exigencia social al “nuevo régimen” es muy alto, en comparación con la capacidad y velocidad de trasformación de las leyes, prácticas y cultura política instaladas en las instituciones e impregnada en la misma sociedad. Aunado a ello, los diferentes frentes abiertos para obstaculizar la transformación de México por quienes en su momento se vieron beneficiados del sistema de corrupción y privilegios, me llevan a pensar en la posibilidad de incursión de la “aritmética contrarrevolucionaria” al interior de un movimiento legítimo que busca igualdad y justicia, y que podría estar siendo utilizado para fragmentarse a sí mismo, obstaculizar el avance de su agenda a través de la estigmatización social y para abrirle un frente más al proceso de transformación sociopolítico de México.

México requiere de una transformación integral o no habrá transformación posible, urge una reforma al sistema judicial, núcleo del pacto patriarcal en donde tanto jueces como magistrados  liberan agresores y feminicidas bajo argumentos inverosímiles, y que realizan sus sentencias sin conocimientos sobre derechos de las mujeres y mucho menos de perspectiva de género; urge profesionalizar policías preventivos tanto en perspectiva de género como en la adecuada detención de presuntos agresores y feminicidas y en la aplicación de un protocolo de actuación para la prevención de la violencia de género contra las mujeres, a los policías de investigación y ministerios públicos y demás operadores del sistema  de administración y procuración de justicia de las Fiscalías Federal y Estatales, que no son capaces de realizar e integrar correctamente las diligencias para la integración de los expedientes o carpetas de investigación desde la perspectiva de género.

Se requiere profesionalización policial, una reforma de las Fiscalías, la homologación del tipo penal de feminicidio a nivel nacional, que el gobierno implemente políticas de prevención efectiva desde la educación en la igualdad, difundiendo en la comunidad la igualdad de género y los derechos humanos de las mujeres y las niñas fomentando la construcción de comunidad, políticas inmediatas de búsqueda y localización de mujeres y niñas desaparecidas, y de prevención para evitar que éstas sucedan,  investigar, detener y erradicar las redes de explotación, prostitución y trata de mujeres y niñas, una reforma a ese gran elefante blanco que es la CONAVIM, entre otras muchas medidas que señalan las sentencias internacionales como la de Campo Algodonero, pero inicialmente validar el dolor de las mujeres, dialogar con empatía y encontrar una respuesta más sensible y más cercana a las mujeres para proponer soluciones en común sería un buen comienzo.

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Masculinidades hegemónicas

Masculinidades hegemónicas

Por: Ana Elena Contreras

¿Masculinidades? La masculinidad se define como el conjunto de atributos, valores, comportamientos y conductas que son característicos del hombre en una sociedad determinada.

Cuando hablamos de masculinidad hegemónica hablamos de un concepto propuesto por R. W. Connell, quien nos dice que es es una forma concreta de expresar el género masculino, el ser “hombre”, es la expresión más aceptada y que aporta legitimidad al patriarcado, esto es que garantiza la posición dominante de los hombres y la subordinación de las mujeres y sobre otras identidades de género que se perciben como “femeninos” en la sociedad.

¿Porqué es importante hablar de masculinidades? Porque en una sociedad llena de violencia, donde diariamente asesinan a 9 mujeres y niñas, los hombres están sintiéndose cada vez más confrontados y no saben cómo reaccionar. Mi intención no es decirles qué hacer, sólo dejo la provocación esperando que con responsabilidad se sumen a cuestionarse su construcción del “ser hombres”, que se cuestionen el ejercicio de sus violencias y el porqué de la fragilidad de su masculinidad, e incluso si esta última expresión le parece “demasiado violenta”, espere señoro, continúe la lectura que esto justo es para usted.

¿A qué es a lo que me refiero cuando hablo del constructo de “ser hombre”? pues ya saben, los hombres deben controlar todo, no llorar, ser proveedores en todos sentidos, mandar, celar, tener erecciones siempre, poseer, gritar, acosar, tener la razón y todas esas otras cosas absurdas y violentas que el patriarcado dicta.

Recientemente en un curso de Derechos Humamos, me tocó escuchar dos testimonios de hombres, que se dieron cuenta a partir de una dinámica en la clase del ejercicio de su machismo y de las repercusiones en su vida diaria, además de la percepción de sí mismos a partir de ello. Fue algo totalmente inesperado, una explosión honesta y cargada de dolor que nadie en ese grupo se esperaba.

Las mujeres llevamos décadas dando la batalla desmontando patriarcado, ¿cómo? cuestionándonos, deconstruyéndonos, tejiendo redes, pidiendo ayuda, siendo sororas entre nosotras y re educándonos, sí, de todo eso se trata el feminismo también, y lo seguimos haciendo aún con todo y el estigma del feminismo, tal vez es porque somos unas valientes y aguerridas.

Sin embargo, algunos hombres también han empezado a desmontar patriarcado, con todo y las dificultades de las resistencias propias del “ser hombres”, muchos se están cuestionado su construcción de masculinidad y están analizando el ejercicio de sus violencias y privilegios. Re aprender, re educarse, re construirse a sí mismo es posible y cualquiera con algo de voluntad puede lograrlo.

Cuando los hombres “más progres” nos preguntan cómo pueden ayudar al movimiento feminista es que les decimos: con hombres cuestionándose sus privilegios, el ejercicio de sus violencias, su construcción del “ser hombres”, la forma en que se relacionan con las otredades y el tipo de relaciones afectivas que construyen.

No, no queremos “hombres feministos”, no queremos “ex machos” que se reúnan a cantar, a victimizarse y a justificar sus violencias “porque el patriarcado también los lastima”, ni mucho menos que se pongan a leer de feminismo para patriarcalizar el discurso y aprovecharse del mismo con una fachada de “aliados” porque justo esos hombres llenos de resistencias para hacer cambios sobre sí mismos son los más peligrosos.

La sociedad igualitaria, progresista, libre, y respetuosa a la que mujeres y hombres deberíamos aspirar, debería ser una que tenga la suficiente valentía para no andar simulando y con todo el dolor que cuesta la deconstrucción del patriarcado, hacerse cargo de sí mismxs y ponerse a desaprender todas esas cosas torcidas con la cual fuimos educaxs, porque sólo así, lograremos tener libertad, relaciones sanas y la enteresa para retirarse de lugares, situaciones, relaciones y espacios que no son dignos para cada una y uno.

Si usted hombre hegemónico llegó con la lectura hasta aquí espero que empiece a hacerse las preguntas correctas que le lleven a buscar un espacio adecuado, serio y profesional para empezar a hacer una verdadera re-evolución, que lo lleve a ser un sujeto de cambio social, el reto está ahora en sus manos, decida qué hacer con él.

P.D. Este pequeño artículo va con especial dedicatoria a mis compañeros del curso de Derechos Humanos, gracias por su valentía y por darle el jalón a la venda. Ah! no se queden ahí, ¡pueden dar muchos pasos más hacia adelante!

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Por: Adriana Lecona

Al club América le parecen graciosas las protestas de las mujeres y del movimiento feminista contra la violencia de género. Ha sido ampliamente difundida la noticia con el video de los jugadores de la rama juvenil de fútbol del equipo América burlándose y haciendo escarnio de la protesta “Un Violador en Tu Camino”, performance de la colectiva chilena “Las Tesis” que se ha convertido en el himno contra la violencia machista de género alrededor del mundo, por señalar de manera potente y contundente al patriarcado como responsable de la crisis de violencia contra las mujeres a la alza a nivel mundial.

Las burlas del equipo de fútbol son una expresión de la violencia simbólica de género, trivializan la protesta de las mujeres, fomentando la tolerancia social hacia un fenómeno que ha traído graves y funestas consecuencias sociales. En México 10 mujeres son asesinadas cada día producto de la violencia machista de género, solo en la Ciudad de México se han denunciado 821 violaciones sexuales en lo que va del 2019.

Ante estas escalofriantes cifras, no cabe la broma, ni el chiste, ni la burla, se trata de la vida de mujeres y niñas sujetas de derechos que exigimos y merecemos respeto a nuestra causa que es nuestro derecho a una vida libre de violencia. Hacer escarnio de la protesta contra la violencia de género por parte de un actor social tan influyente como un equipo de fútbol, integrado por hombres y con una de las mas importantes cifras de aficionados también en su mayoría hombres en Mexico, envía peligrosos mensajes de normalización, invisibilización, aceptación e incluso aprobación de las conductas violentas cometidas por hombres contra las mujeres, generando una identidad colectiva en el estereotipo de la masculinidad agresiva y violenta a ser demostrada en su capacidad de ejercerla sobre nosotras, fomentando su incremento y perpetuación.

Desde Las del Aquelarre Feministas repudiamos contundentemente este tipo de expresiones de violencia contra las mujeres en un contexto violento feminicida de por si ya complejo en el cual estas conductas y actitudes de violencia no abonan a la construcción de una sociedad igualitaria y pacífica, no son graciosas y son inaceptables.

Exigimos una disculpa pública por parte de la directiva del equipo, así como sanciones a los integrantes participantes de tan reprobable acto de violencia simbólica de género.

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Marcha por el #25N: Uso desmedido de policías y trabajadoras del gobierno de la CDMX

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Ciudad de México.- Este lunes 25 de noviembre, en el marco del Día Internacional de la Erradicación de la Violencia contra las Mujeres, diferentes grupos de feministas, defensoras de derechos humanos, madres de víctimas y mujeres nos dimos cita en diferentes puntos de la capital mexicana para salir a las calles a visibilizar la violencia que nos golpea día a día.

Desde muy tempranas horas los medios de comunicación tendenciosos realizaron entrevistas al gobierno de la Ciudad de México enfocando sus preguntas a posibles expresiones de violencia. Por tales motivos consideramos que tales entrevistas tendenciosas comenzaron a encender los ánimos entre las manifestantes, marchantes, el gobierno y la sociedad.

Cabe señalar que en el desarrollo de dichas entrevistas tendenciosas detectamos que fueron realizadas por medios de comunicación que dan voz a “la ultraderecha” y que su único objetivo es el de desprestigiar al movimiento feminista.

Lamentablemente la reacción del gobierno de la Ciudad de México, la cual fue justo caer en la provocación, no en la provocación de las manifestantes sino en la de los medios tendenciosos de la ultraderecha. Como consecuencia hubo un despliegue desmedido de fuerzas policiacas, de grupos de granaderos, también acudieron personas funcionarias que trabajan al interior del gobierno capitalino formando un supuesto “cordón de paz”. Este mensaje no fue un mensaje positivo, ni conciliador para quienes marchamos y que ponemos el cuerpo todos los días en la defensa de los derechos de las mujeres y las niñas de esta ciudad.

Algunas de las imágenes que logramos captar fueron transmisiones en vivo con la finalidad de documentar de primera mano y en tiempo real lo que sucedía en la marcha en diferentes puntos de la misma. Fue una marcha en su mayoría conformada con mujeres, hubo contingentes mixtos pero insistimos en su mayoría eran mujeres, muchas de ellas jóvenes y se encontraban menores de edad, niñas de brazos, niñas de tres años que marchaban junto a sus madres. Sin embargo estos contigentes de mujeres y niñas marcharon rodeadas de 100, 200 y hasta 500 policías.

Dentro de los grupo de policías habían policías mujeres que portaban cascos, toletes, escudos; policías en motocicletas por toda la marcha que no dejaron de rondar la marcha; mujeres y hombres vestidos de civiles.

Muchos helicópteros estuvieron sobrevolando en todo momento la marcha y en un contraste ridículo las marchantes iban armadas de veladoras, pañuelos verdes y violetas, cruces, carteles con consignas, niñas con diademas de unicornio y de princesas, tambores y algunos objetos más que no representaba ningún peligro, si acaso frascos con pintura de aerosol.

En diferentes puntos de la marcha, la policía capitalina se encargó de segmentarla, fueron encapsulando a pequeños grupos de universitarias que evidentemente eran jovencitas de entre 17 y 19 años, aprovecharon la vulnerabilidad de esos pequeñosos grupos conformados por 15 personas que iban rodeadas por 50 y 80 mujeres policías aproximadamente, que si bien no se acercaban, o agredían a las manifestantes, sí era bastante intimidante verlas encapsularlas, ya que se les veía el miedo por encima.

El uso de gases lacrimógenos se empezó a dar desde La Torre del Caballito. A lo lejos se veían las nubes de humo y empezaba a picarte la nariz y la garganta. Había un ambiente de confusión ya que nunca se entendió qué cosa era lo que sucedía porque había tanto policía que era difícil identificar si había algo dentro de la marcha o era algo externo de la misma o incluso era algo de entre los mismos policías o de los llamados cordones o cinturones de paz.

Los grupos de familiares y de madres de víctimas también fueron acordonados y encapsulados por diferentes grupos policiacos que incluso impedían el paso por las avenidas por donde originalmente se había programado el trayecto de la marcha.

Era ridículo ver alrededor de la avenida Reforma las diferentes vallas metálicas, monumentos plastificados y comercios cerrados, que cuando escuchaban que se acercaba la marcha bajaron sus cortinas y toda la prensa atenta al más mínimo movimiento de cualquier spray.

Fue una marcha que se vivió con mucho miedo, no solamente por quienes estuvimos marchando sino incluso por muchas de las policías que fueron obligadas asistir y ni qué decir de las mujeres que hicieron el cordón de paz que también lucían incómodas y temerosas, sobre todo al presenciar cómo grupos pequeños de anarquistas realizaron algunas pintas en el trayecto de la marcha.

Finalmente, cuando los diversos contigentes de la marcha llegamos a la Antimonumenta contra el Feminicidio con la finalidad de llevar a cabo La Velada Por Las Mujeres Que Ya No Están, un grupo de 30 mujeres fuimos cercadas por casi 250 policías mientras nos lanzaban gas, sin que pudiéramos hacer nada, mas que replegarnos, tomarnos de las manos y pedirles que nos dieron espacio.

Este es el mensaje que el 25 de noviembre, Día Internacional de la Erradicación de la Violencia contra las Mujeres dio el gobierno de Claudia Sheinbaum, un mensaje de represión, y uso desmedido de fuerza y presencia de representantes del Estado, desde grupos de hombres, mujeres policías y trabajadoras del gobierno que acudieron coaccionadas a una marcha, obligándolas a enfrentarse mujeres contra mujeres, marchantes contra mujeres y familiares contra policías. Pareciera que era lo que se tenía que hacer ya que jamás habíamos visto tantos policías que demostraran tanta preocupación, temor y tensión.

¿…Y el cinturón de paz?

Si este es el cinturón de paz, no nos imaginamos el cinturón de guerra. Si de la misma manera en que hoy salieron a inundar las calles para proteger monumentos históricos, paredes y edificios se movilizaran para detener a violadores, asesinos de niñas, de mujeres y para dar seguimiento a carpetas de investigación, tal vez no habría la necesidad de salir a marchar, a protestar y a exigir justicia.

Si los recursos utilizados el día de hoy para el despliegue de helicópteros, policías, granaderos, trabajadoras y trabajadores del gobierno de la Ciudad de México, para la vigilancia de la marcha y colocación de vallas fuera destinado para poder hacer que las carpetas de investigación funcionaran, para otorgar salarios dignos, para poder perseguir y castigar a las personas servidoras públicas corruptas, que no hacen su trabajo, que revictimizan y que impiden el acceso a la justicia de mujeres y niñas, otro panorama tendríamos en esta ciudad.

Hoy nos sentimos avergonzadas de estar en la ciudad considerada la más progresista de México, en donde tuvimos una marcha que fue absolutamente ridícula y que por momentos parecía que quienes marchaban eran ellos, por la cantidad desmedida de policías que inundaron las calles y que reflejaban temor de estar ahí, tal vez el mismo temor como de nosotras de marchar.

Este no fue un mensaje conciliador, fue un mensaje torpe, sin sentido, alimentado por la ultraderecha, incentivado por los medios de comunicación que están atizando permanentemente, llenando los noticieros de mensajes negativos y ocultando la información de lo que ocurrió en la marcha.

Nos sentimos avergonzadas de esta ciudad de supuesta vanguardia, donde grupos de policías fueron obligados a enfrentar a mujeres, adultas mayores, estudiantes y niñas que lo único que exigimos es justicia, justicia para nuestras hermanas y por las niñas y mujeres que ya no están.

¡Vivas se las llevaron, vivas las queremos!

Colectiva Las del Aquelarre Feministas

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